Es una de las frases que más escucho en consulta:

“Como muy poco y aun así no pierdo peso”.

La explicación habitual suele ser: “tu metabolismo se ha parado”. Pero la realidad es bastante más interesante.


Si solo vas a quedarte con una idea, que sea esta:

Antes de empezar: ¿por qué quieres perder peso?

No todas las mujeres quieren perder peso por el mismo motivo.

Puede existir un objetivo relacionado con la salud, la reducción de grasa abdominal, el rendimiento deportivo, la comodidad física o la estética.

Una mujer que quiere ganar fuerza, correr más rápido o mejorar su salud puede beneficiarse más de reducir grasa y conservar músculo que de alcanzar una cifra concreta en la báscula.

También puede ocurrir que el peso ya se encuentre en un rango saludable y que seguir reduciéndolo exija demasiada restricción para conseguir un cambio estético pequeño.

Por eso, antes de calcular calorías, conviene preguntarse:

¿Qué significa estar en déficit calórico?

Existe un déficit energético cuando el organismo gasta más energía de la que recibe mediante la alimentación. Si se mantiene durante suficiente tiempo, el cuerpo necesita utilizar parte de sus reservas y el peso termina disminuyendo.

Sin embargo, el déficit no es una cifra fija. Las calorías que al principio permiten perder peso pueden dejar de hacerlo después de varias semanas. Si has adelgazado, tu cuerpo necesita menos energía. Además, la restricción prolongada puede modificar el gasto, el movimiento diario, el entrenamiento y el apetito.

“Como 1.400 calorías y no adelgazo”: ¿cómo puede suceder?

Es una situación frecuente en consulta: mujeres que llevan meses o incluso años enlazando dietas, comen aparentemente muy poco y sienten que ya no tienen margen para reducir más.

Esto no significa necesariamente que su metabolismo esté “roto”. Habitualmente intervienen varios factores.



La báscula no siempre refleja la pérdida de grasa

El peso no depende únicamente de la grasa corporal. También cambia por el agua, el glucógeno, el contenido intestinal, el ciclo menstrual, el estrés o una comida más rica en hidratos y sal.

Por eso, dos o tres pesajes aislados no permiten saber si el proceso está funcionando.

Es más útil observar la tendencia de varias semanas y combinarla con otros indicadores:

El déficit no es un lugar en el que vivir

Una dieta hipocalórica es una herramienta temporal, no una forma de comer que debamos mantener durante todo el año.

Una restricción demasiado prolongada puede favorecer:

No existe una duración universal válida para todas las mujeres. Depende del punto de partida, el tamaño del déficit, el objetivo y la respuesta individual.

Pero cualquier fase de pérdida de grasa necesita revisiones. En algunos casos, la mejor decisión no es reducir más las calorías, sino introducir una fase de mantenimiento.

¿Una fase de mantenimiento “reactiva” el metabolismo?

No de forma mágica.

Aumentar temporalmente las calorías hasta mantenimiento no reinicia el metabolismo ni garantiza que después vayamos a perder grasa más rápido. Sin embargo, puede ayudar a:

Su objetivo no es engañar al organismo, sino hacer que el proceso resulte más sostenible.

¿Qué revisar antes de comer todavía menos?

Si llevas varias semanas sin observar cambios, antes de reducir las calorías conviene revisar:

A veces será necesario ajustar ligeramente la alimentación. En otras ocasiones tendrá más sentido aumentar el movimiento, mejorar el entrenamiento, revisar el registro o pasar una temporada en mantenimiento.

la idea clave

La adaptación metabólica existe, pero suele exagerarse.

El metabolismo no se rompe ni deja de funcionar. El cuerpo se adapta: pesa menos, necesita menos energía, reduce parte del movimiento espontáneo y aumenta las señales que dificultan mantener la restricción.

Porque una dieta no debería valorarse únicamente por cuánto peso consigue hacerte perder. También importa cómo te permite vivir durante el proceso y qué sucede cuando termina.

referencias científicas

Fothergill E, Guo J, Howard L, et al. Persistent Metabolic Adaptation 6 Years After “The Biggest Loser” Competition. Obesity. 2016.

Byrne NM, Sainsbury A, King NA, Hills AP, Wood RE. Intermittent Energy Restriction Improves Weight Loss Efficiency in Obese Men: The MATADOR Study. International Journal of Obesity. 2018.

Siedler MR, Lewis MH, Trexler ET, et al. The Effects of Intermittent Diet Breaks During 25% Energy Restriction on Body Composition and Resting Metabolic Rate in Resistance-Trained Females. Journal of Human Kinetics. 2023.

Johnson RK, Soultanakis RP, Matthews DE. Literacy and Body Fatness Are Associated With Underreporting of Energy Intake in US Low-Income Women Using the Multiple-Pass 24-Hour Recall. Journal of the American Dietetic Association. 1998.

Mauriège P, Imbeault P, Doucet E, et al. Anthropometric, Metabolic, Dietary and Psychosocial Profiles of Underreporters of Energy Intake in Postmenopausal Women. European Journal of Clinical Nutrition. 2009.

Watson PE, McDonald BW. Changes in Body Weight and Body Composition During the Menstrual Cycle. American Journal of Human Biology. 2023.