Proteína en el yogur, en el pan, en la pasta, en los snacks… En los últimos años hemos pasado de preocuparnos por si consumíamos suficiente proteína a intentar añadirla prácticamente a todo.

Pero la realidad es bastante diferente.

Que la glucosa aumente después de una comida no solo es normal: es exactamente lo que esperamos que ocurra en un organismo sano.


Pero más proteína no significa automáticamente más músculo ni mejores resultados. La pregunta debería ser otra: ¿cuánta proteína necesitas realmente según tu actividad física, composición corporal, etapa vital y objetivo?

Si no tienes tiempo para leer todo el artículo, quédate con estas ideas:

¿cuánta proteína necesitas?

No existe una cifra perfecta para todas. Como orientación:

SITUACIÓN

PROTEÍNA DIARIA ORIENTATIVA


Referencia para población adulta sana

~0,8 g/kg


Mujer activa / entrenamiento regular

~1,2–1,6 g/kg


Fuerza / objetivo de mantener o ganar músculo

~1,4–1,8 g/kg


Déficit energético

~1,6–2,0 g/kg, según contexto

Los estudios muestran que aumentar la proteína puede favorecer la ganancia o conservación de masa muscular, especialmente cuando entrenamos fuerza, pero el beneficio adicional se va reduciendo a medida que aumentamos la cantidad.
Más no siempre aporta más.

Pongamos un ejemplo

Una mujer de 1,70 m y 60 kg, activa y que entrena fuerza 3–4 veces por semana, podría situarse aproximadamente en 85–100 g de proteína al día.

Un día pueden ser 90 g y otro 105 g. Importa más la media mantenida en el tiempo que la perfección diaria.

Cantidad sí, pero también calidad

No todas las proteínas tienen exactamente el mismo perfil de aminoácidos esenciales ni la misma digestibilidad.

Es mucho más importante asegurar una cantidad suficiente de proteína de buena calidad a lo largo del día.

¿Importa cómo repartimos la proteína?

Sí, pero sin obsesionarnos con el timing.

Pero no necesitamos comer proteína cada tres horas ni alcanzar una cantidad exacta en cada comida.

¿y si haces ayuno o pocas comidas?

Hacer pocas ingestas no es necesariamente un problema. La cuestión es si esa estructura te permite cubrir tus necesidades de proteína, energía y nutrientes sin dificultad.

Cuando concentramos toda la alimentación en una ventana muy corta puede resultar más difícil alcanzar una ingesta suficiente, especialmente en mujeres que se sacian rápido, tienen poco apetito o realizan bastante ejercicio.

Por eso, más que buscar un número perfecto de comidas o gramos por toma, interesa encontrar una distribución que encaje con el apetito, el entrenamiento y el estilo de vida de cada mujer.

¿Cómo saber si llegas sin pesar todo?

No necesitas pesar cada alimento. Tener algunas referencias sencillas permite estimar bastante bien la proteína de tus comidas:

RACIÓN HABITUAL

PROTEÍNA APROXIMADA


Pollo o pavo, 100 g

~22–25 g


Pescado, 100 g

~20–25 g


2 huevos

~12–14 g


Yogur alto en proteína, 1 unidad

~10–15 g


Queso cottage, 150 g

~18–20 g


Tofu, 150 g

~18–22 g


Proteína en polvo, 1 scoop

~20–30 g

Estas referencias sirven para aprender a estimar cantidades y comprobar si nuestra alimentación está razonablemente cerca de las necesidades que buscamos cubrir.

el error: aumentar proteína a costa de todo lo demás

Este es probablemente el punto más importante.

El problema aparece cuando para alcanzar cantidades muy altas de proteína reducimos demasiado los hidratos, la fruta, las legumbres, la fibra, las grasas o incluso la energía total.

Y esto es especialmente relevante si entrenas.

Los hidratos de carbono ayudan a sostener los entrenamientos de mayor intensidad y a recuperar las reservas de glucógeno. Frutas, verduras, cereales integrales y legumbres aportan fibra y otros compuestos importantes para nuestra salud.

En mujeres deportistas, una baja disponibilidad energética problemática y mantenida puede afectar al rendimiento y la recuperación y, en determinadas situaciones, a la función reproductiva, la salud ósea, el metabolismo y otros sistemas.

Es uno de los aspectos incluidos dentro del síndrome de déficit energético relativo en el deporte (RED-S).

Podemos encontrarnos así con la paradoja de una mujer tomando mucha proteína para “proteger su músculo” mientras no está comiendo suficiente para sostener adecuadamente su entrenamiento y su salud.

¿Y en perimenopausia y menopausia?

Con el paso de los años, preservar la masa muscular adquiere cada vez más importancia. Pero entrar en perimenopausia no significa que automáticamente necesites cantidades muy elevadas de proteína.

¿necesitas alimentos “high protein” o proteína en polvo?

No necesariamente.

la idea clave

La proteína importa, pero no necesitamos maximizarla: necesitamos cubrir nuestras necesidades. La cantidad adecuada dependerá de cuánto entrenamos, nuestro objetivo, nuestra composición corporal y de si estamos o no en déficit energético.

Pero antes de añadir más proteína merece la pena mirar el conjunto:

Porque cuidar tu masa muscular no consiste en consumir la máxima cantidad posible de proteína.

referencias científicas

Morton RW, Murphy KT, McKellar SR, et al. A systematic review, meta-analysis and meta-regression of the effect of protein supplementation on resistance training-induced gains in muscle mass and strength in healthy adults. British Journal of Sports Medicine. 2018.

Tagawa R, Watanabe D, Ito K, et al. Dose-response relationship between protein intake and muscle mass increase: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Nutrition Reviews. 2020.

Nunes EA, Colenso-Semple L, McKellar SR, et al. Systematic review and meta-analysis of protein intake and resistance exercise training. Current Developments in Nutrition. 2022.

Mountjoy M, Ackerman KE, Bailey DM, et al. IOC consensus statement on Relative Energy Deficiency in Sport (REDs): 2023 update. British Journal of Sports Medicine. 2023.

Revisiones sistemáticas recientes sobre entrenamiento de fuerza, suplementación proteica y composición corporal en mujeres posmenopáusicas.