Durante años nos han hecho creer que existe una única forma correcta de comer: muchos hidratos o muy pocos, ayuno o varias comidas, dieta cetogénica o alimentación convencional.

Sin embargo, nuestro organismo está diseñado para hacer algo mucho más inteligente: adaptarse.

 Puede utilizar diferentes fuentes de energía según si estamos descansando, acabamos de comer, llevamos varias horas sin hacerlo o realizamos un entrenamiento intenso. A esta capacidad la llamamos flexibilidad metabólica.


¿Qué es la flexibilidad metabólica?

La flexibilidad metabólica es la capacidad del organismo para adaptar la utilización de grasas e hidratos de carbono a la energía disponible y a las necesidades de cada momento.

Por eso, observar que una persona alcanza un determinado valor después de comer fruta, arroz o pan no permite concluir que ese alimento sea perjudicial.

el cuerpo no utiliza solo grasa o solo glucosa

Aunque solemos hablar de “quemar grasa” o “quemar azúcar”, el organismo utiliza habitualmente una combinación de ambos combustibles. Lo que cambia es la proporción en la que participa cada uno.

Durante el sueño, una caminata o una actividad de baja intensidad suele existir una mayor contribución relativa de las grasas. En cambio, unas series de carrera, un entrenamiento exigente de fuerza o una sesión de alta intensidad dependen en mayor medida de los hidratos de carbono.

Este cambio progresivo se conoce como concepto de cruce o crossover:

Al aumentar la intensidad del ejercicio, aumenta la participación de los hidratos y disminuye proporcionalmente la de las grasas. (PubMed)

Esto no significa que una intensidad sea mejor que otra. Caminar, entrenar fuerza, trabajar la capacidad aeróbica e incluir esfuerzos más intensos producen adaptaciones diferentes y complementarias.

¿Por qué necesitamos hidratos cuando aumenta la intensidad?

Nuestro cuerpo almacena una gran cantidad de energía en forma de grasa. Sin embargo, obtener energía a partir de ella es un proceso relativamente lento.

Los hidratos de carbono permiten producir energía con mayor rapidez.

Por eso adquieren especial importancia cuando realizamos movimientos explosivos, levantamos cargas, corremos a ritmos elevados o necesitamos sostener un esfuerzo intenso.

La nutrición debe adaptarse al entrenamiento y a las circunstancias de cada mujer, no obligar al cuerpo a rendir siempre con el mismo combustible.

¿cómo prevenir la prediabetes?

Esta es una de las diferencias más importantes.

Podemos utilizar una proporción elevada de grasa mientras caminamos, dormimos o entrenamos en ayunas. Pero eso no garantiza que estemos reduciendo nuestras reservas de grasa corporal.

Si posteriormente recuperamos mediante la alimentación toda la energía gastada, el balance global puede quedar compensado.
Del mismo modo, podemos utilizar principalmente hidratos durante un entrenamiento intenso y perder grasa corporal si, en el conjunto del día y de la semana, existe un déficit energético moderado y sostenible.

¿qué es la inflexibilidad metabólica?

Hablamos de inflexibilidad metabólica cuando el organismo presenta más dificultades para adaptar la utilización de grasas y glucosa a los cambios en la alimentación o en la demanda energética.

En investigación puede medirse mediante calorimetría indirecta y pruebas específicas de respuesta a la glucosa o la insulina, pero no suele evaluarse de forma rutinaria en una consulta nutricional convencional.

Sí conviene valorar la salud metabólica cuando existen alteraciones en la glucosa, la hemoglobina glucosilada, los triglicéridos o la presión arterial; acumulación progresiva de grasa abdominal; síndrome de ovario poliquístico; antecedentes de diabetes gestacional o familiares con diabetes tipo 2.

¿Cómo influye en la energía y el rendimiento?

Una buena capacidad para utilizar los nutrientes ayuda al organismo a responder a las demandas del día y del entrenamiento. Sin embargo, la flexibilidad metabólica no es la única responsable de cómo nos sentimos.

A veces, una mujer intenta “activar su metabolismo” entrenando en ayunas, reduciendo hidratos y aumentando el volumen de ejercicio. El resultado puede ser justo el contrario: menos energía, peor rendimiento, más hambre y menor recuperación.

¿qué puede reducir la flexibilidad metabólica?

No existe una única causa. Habitualmente intervienen varios factores:

En la mujer también debemos considerar los cambios asociados a la transición menopáusica. Los estrógenos participan en la regulación del metabolismo energético, la distribución de la grasa y la función mitocondrial, aunque estos efectos conviven con cambios en la actividad física, la composición corporal, el sueño y la alimentación.

cómo mejorar la flexibilidad metabólica

No necesitamos recurrir a estrategias extremas. Las intervenciones más útiles son también las que protegen la salud a largo plazo.



la idea clave

La flexibilidad metabólica no consiste en eliminar un nutriente ni en intentar quemar grasa durante todo el día.

Un metabolismo flexible es capaz de utilizar hidratos cuando necesita energía rápida y aumentar la utilización de grasas cuando la demanda es menor.

referencias científicas

Goodpaster BH, Sparks LM. Metabolic Flexibility in Health and Disease. Cell Metabolism. 2017.

Galgani JE, Moro C, Ravussin E. Metabolic Flexibility and Insulin Resistance. American Journal of Physiology-Endocrinology and Metabolism. 2008.

Brooks GA, Mercier J. Balance of Carbohydrate and Lipid Utilization During Exercise: The Crossover Concept. Journal of Applied Physiology. 1994.

Kleis-Olsen AS, Farlov JE, Petersen EA, et al. Metabolic Flexibility in