Cuando hablamos de SIBO, muchas personas piensan que el problema son las bacterias.
Pero no se trata solo de su presencia: también importa qué ha favorecido su crecimiento excesivo en el intestino delgado.
Por eso, además de preguntarnos «¿cómo se trata el SIBO?», conviene plantearnos:
¿Qué ha permitido que aparezca?
Si no tienes tiempo, quédate con esto:
- El SIBO puede verse favorecido por alteraciones del movimiento intestinal.
- Algunas cirugías y ciertos medicamentos también pueden contribuir.
- Tener gases o hinchazón no significa necesariamente tener SIBO.
- Investigar qué favorece su aparición forma parte del tratamiento.
El intestino necesita moverse
- El intestino necesita moverse para evitar que su contenido se estanque.
- Cuando estos mecanismos se alteran, puede producirse un estancamiento que favorezca el crecimiento excesivo de bacterias.
Factores que pueden favorecer el SIBO
- La motilidad intestinal, los cambios anatómicos y algunos medicamentos pueden influir en su aparición.
Alteraciones de la motilidad intestinal

Cuando el intestino se mueve más lentamente, puede aumentar el riesgo de sobrecrecimiento bacteriano.
Esto puede ocurrir, por ejemplo, en personas con diabetes que presentan daño en los nervios que regulan la digestión o con determinadas enfermedades que afectan a la motilidad.
No solo importa cada cuánto vamos al baño. La frecuencia de las deposiciones no nos dice por sí sola cómo se mueve el intestino delgado. Por eso, la valoración debe tener en cuenta también los síntomas y la historia clínica de cada persona.
Cambios anatómicos
Algunas cirugías pueden modificar la anatomía del aparato digestivo y crear zonas donde el contenido intestinal se estanque.
También pueden influir ciertos estrechamientos, divertículos del intestino delgado o adherencias que dificulten el tránsito.
- La forma del intestino también puede influir en cómo avanza su contenido.
- Por eso, al investigar los factores que favorecen un SIBO, es importante revisar las cirugías previas y los antecedentes digestivos de cada persona.
Algunos medicamentos
Algunos medicamentos pueden alterar el movimiento del intestino.
Los opioides, por ejemplo, pueden ralentizar el tránsito intestinal y favorecer condiciones que faciliten el sobrecrecimiento bacteriano.
- Revisar la medicación habitual forma parte de la valoración de los factores que pueden favorecer un SIBO.
- No suspendas ningún medicamento por tu cuenta. Consulta cualquier cambio con el profesional que lo ha pautado.
Menos ácido en el estómago
El ácido gástrico ayuda a limitar la cantidad de microorganismos que llegan vivos al intestino.
Algunas enfermedades y tratamientos reducen esa acidez. Esto puede favorecer el sobrecrecimiento bacteriano en determinadas circunstancias.
- Tomar un protector gástrico no significa que vayas a desarrollar SIBO.
¿Y el estrés?
El estrés puede influir en la motilidad, la sensibilidad intestinal y la intensidad de las molestias digestivas.

- El intestino y el cerebro mantienen una comunicación constante.
- El estrés puede modificar cómo percibimos las molestias digestivas.
- No debe asumirse que sea la causa de un SIBO.
- Conviene valorarlo junto con los antecedentes, la medicación y los demás factores.
Tener en cuenta el estrés no significa atribuirle todos los síntomas ni dejar de investigar otras posibles causas.
No existe una única explicación
Cada persona tiene una historia diferente.
En algunos casos pueden identificarse varios factores que favorecen el sobrecrecimiento. En otros, el origen no resulta evidente.
Por eso, la valoración debe tener en cuenta los síntomas, los antecedentes, las cirugías y la medicación. También es importante considerar otras posibles explicaciones de las molestias digestivas.
Tener hinchazón, gases o dolor abdominal no significa necesariamente tener SIBO.
La idea clave
Abordar el SIBO implica algo más que intentar reducir las bacterias.
- Cuando sea posible, también hay que identificar y tratar los factores que favorecen el sobrecrecimiento. Esto ayuda a orientar un tratamiento adaptado a cada persona.
- Comprender qué lo favorece también forma parte del tratamiento
Escrito por Laura García Concejo, dietista-nutricionista especializada en salud femenina y fundadora de Somar.
Conoce mi formación y mi enfoque en Sobre mí.
Referencias científicas
Pimentel M, Saad RJ, Long MD, Rao SSC. ACG Clinical Guideline: Small Intestinal Bacterial Overgrowth. American Journal of Gastroenterology. 2020;115(2):165–178. Consultar guía.
Quigley EMM, Murray JA, Pimentel M. AGA Clinical Practice Update on Small Intestinal Bacterial Overgrowth: Expert Review. Gastroenterology. 2020;159(4):1526–1532. Consultar artículo.


