Cuando hablamos de SIBO, muchas personas piensan que el problema son las bacterias.

Pero no se trata solo de su presencia: también importa qué ha favorecido su crecimiento excesivo en el intestino delgado.

Por eso, además de preguntarnos «¿cómo se trata el SIBO?», conviene plantearnos:

¿Qué ha permitido que aparezca?


Si no tienes tiempo, quédate con esto:

El intestino necesita moverse

La motilidad intestinal es uno de los mecanismos que ayudan a evitar el sobrecrecimiento bacteriano. Los movimientos del intestino permiten que su contenido avance. Entre comidas también se producen contracciones que ayudan a desplazar los restos hacia el colon.

Factores que pueden favorecer el SIBO

Existen distintas situaciones que pueden favorecer el sobrecrecimiento bacteriano. En algunas personas coinciden varios factores; en otras, el origen no resulta evidente.

Alteraciones de la motilidad intestinal

Modelo anatómico del torso humano con el intestino visible.

Cuando el intestino se mueve más lentamente, puede aumentar el riesgo de sobrecrecimiento bacteriano.

Esto puede ocurrir, por ejemplo, en personas con diabetes que presentan daño en los nervios que regulan la digestión o con determinadas enfermedades que afectan a la motilidad.

No solo importa cada cuánto vamos al baño. La frecuencia de las deposiciones no nos dice por sí sola cómo se mueve el intestino delgado. Por eso, la valoración debe tener en cuenta también los síntomas y la historia clínica de cada persona.

Cambios anatómicos

Algunas cirugías pueden modificar la anatomía del aparato digestivo y crear zonas donde el contenido intestinal se estanque.

También pueden influir ciertos estrechamientos, divertículos del intestino delgado o adherencias que dificulten el tránsito.

Algunos medicamentos

Algunos medicamentos pueden alterar el movimiento del intestino.

Los opioides, por ejemplo, pueden ralentizar el tránsito intestinal y favorecer condiciones que faciliten el sobrecrecimiento bacteriano.

Menos ácido en el estómago

El ácido gástrico ayuda a limitar la cantidad de microorganismos que llegan vivos al intestino.

Algunas enfermedades y tratamientos reducen esa acidez. Esto puede favorecer el sobrecrecimiento bacteriano en determinadas circunstancias.

¿Y el estrés?

El estrés puede influir en la motilidad, la sensibilidad intestinal y la intensidad de las molestias digestivas.

Mujer sentada frente a un portátil con una mano apoyada en la cabeza.

Tener en cuenta el estrés no significa atribuirle todos los síntomas ni dejar de investigar otras posibles causas.

No existe una única explicación

Cada persona tiene una historia diferente.

En algunos casos pueden identificarse varios factores que favorecen el sobrecrecimiento. En otros, el origen no resulta evidente.

Por eso, la valoración debe tener en cuenta los síntomas, los antecedentes, las cirugías y la medicación. También es importante considerar otras posibles explicaciones de las molestias digestivas.

Tener hinchazón, gases o dolor abdominal no significa necesariamente tener SIBO.

La idea clave

Abordar el SIBO implica algo más que intentar reducir las bacterias.


Escrito por Laura García Concejo, dietista-nutricionista especializada en salud femenina y fundadora de Somar.
Conoce mi formación y mi enfoque en Sobre mí.

Referencias científicas

Pimentel M, Saad RJ, Long MD, Rao SSC. ACG Clinical Guideline: Small Intestinal Bacterial Overgrowth. American Journal of Gastroenterology. 2020;115(2):165–178. Consultar guía.

Quigley EMM, Murray JA, Pimentel M. AGA Clinical Practice Update on Small Intestinal Bacterial Overgrowth: Expert Review. Gastroenterology. 2020;159(4):1526–1532. Consultar artículo.